Cultivando flores excepcionales. (III)

Comentario

Auto-Cultivo de Cannabis Calidad de la cosecha
Sala de madres y clones

La elección de los cultivares o genéticas.

Cuando queremos obtener un producto final de calidad, una de las cuestiones más importantes es la correcta elección de los cultivares o genéticas con las que trabajaremos, ya que de esto dependerá la calidad final del mismo.

De poco vale que invirtamos una parte importante de nuestro tiempo, trabajo y dinero en llevar a cabo un cultivo fantástico si las variedades de las que partimos y su genética nos estará limitando a la hora de obtener los resultados deseados.

Las plantas expresarán diversos fenotipos según las condiciones de cultivo, sin embargo, una planta nunca podrá desarrollar unos aromas, potencias o cualquier otro rasgo deseable si genéticamente no dispone de esa capacidad para hacerlo. Esta es la misma razón por la que los viñedos o cultivos comerciales de frutales usan siempre patrones injertados mediante clones élite de probada calidad, asegurando así que la cosecha siempre tendrá los mínimos esperados y no habrá variaciones indeseadas.

Podemos asumir, por tanto, que difícilmente obtendremos una planta con unas características determinadas sino partimos del pedigrí adecuado para ello.

La importancia de escoger correctamente.

Una vez que dominamos las técnicas de cultivo, procesado y que podemos proporcionar a las plantas todo lo que necesitan para desarrollarse de forma óptima, la importancia de la genética va a convertirse en la mayor limitación, por ello no debemos descuidar este punto clave.

Selección de genéticas

Hacer nuestras propias selecciones es trabajoso pero muy gratificante.

En primer lugar, debemos hacernos una idea de lo que buscamos o necesitamos. La diversidad de cultivares disponibles en la actualidad es inmensa, sería fácil perdernos entre tantas opciones si no acotamos un poco nuestra búsqueda y preferencias. Cuantos más factores tengamos claros, más sencillo será encontrar nuestra planta ideal.

Concretar algunos parámetros como el tiempo de cosecha aproximado con el que podemos trabajar, las características de crecimiento en función del cultivo, el efecto buscado, el rango de cualidades organolépticas que más nos gustan o incluso la familia genética de la variedad van a simplificar mucho esta tarea.

No es lo mismo buscar una variedad de cosecha rápida y olores astringentes, que una variedad estimulante o dulce, afrutada y relajante. Si tenemos claro que buscamos una genética clásica americana, holandesa o algo muy actual también resultará más sencilla nuestra elección ya que habremos descartado una buena parte de lo que podemos encontrar.

Una vez que tenemos claras nuestras preferencias, principalmente disponemos de dos opciones para comenzar: partir de semillas o hacerlo mediante esquejes seleccionados.

Las semillas, ventajas e inconvenientes.

Las semillas son un método estupendo para cultivar, ya que nos permiten obtener plantas de manera muy sencilla, sin necesidad de disponer de ningún tipo de infraestructura para mantener clones en estado vegetativo, ni necesidad de adquirir clones de cualquier otra forma.

Son sencillas de almacenar y disponen de todo lo que necesitan para que una nueva planta surja y se desarrolle. Sin embargo, debemos asumir otra dura realidad de las semillas: en la situación actual no suponen ninguna garantía para los resultados, así que será algo parecido a apostar o jugar a la lotería, aunque en este caso será la lotería genética. Podemos ganar y encontrar plantas estupendas, pero también podemos perder y desperdiciar varios meses de trabajo para no encontrar nada remarcable.

Semillas de Cannabis

Las semillas ocupan poco y tienen todo lo que necesitan para obtener nuevas plantas

Esto es especialmente cierto en el mundo de las variedades comerciales de Cannabis, pues tienen un desarrollo y una calidad muy pobre con respecto a las semillas comerciales de cualquier hortícola, flores, etc…  por tanto nos interesa ir sobre seguro.

La mayoría de empresas de semillas tienen detrás un equipo capacitado de ingenieros agrónomos y bioquímicos, desarrollando híbridos estabilizados y homogéneos de cualquier planta según las demandas del mercado. Sin embargo, debido a la falta de regularización del mercado, estándares y a la clandestinidad, las semillas de Cannabis tienen una calidad generalmente ínfima y en la mayoría de ocasiones, no se producen en las mejores condiciones, con los conocimientos, criterios ni siguiendo el procedimiento más adecuado para obtener un buen híbrido vegetal. Por no hablar de los secretos y mentiras deliberadas de las empresas de semillas acerca de sus trabajos.

Esto es cierto tanto para las semillas normales como para las feminizadas. Las semillas estándar, conocidas popularmente como regulares, producirán tanto machos como hembras al cultivarlas, pues el Cannabis es una planta dioica en origen, lo cual significa que naturalmente consta de dos sexos y los necesita para reproducirse.

Para mucha gente con espacio o tiempo limitado, esto se traduce en una pérdida de tiempo y dinero, pues se necesitan varias semanas hasta que las planta maduren y se puedan descartar machos, trasplantar hembras, reorganizar el espacio, etc. Aunque, en el fondo, esto sea natural y parte del propio proceso del cultivo de la planta.

Esta es la razón por la que se suele recurrir a semillas feminizadas, producidas de forma artificial revirtiendo el sexo de una hembra seleccionada mediante agentes químicos que influyen en los procesos hormonales de la misma para que pueda funcionar como un macho, originando así una descendencia que es en su totalidad y genéticamente femenina (pues procede de cruzar plantas XX con XX en lugar XX con XY).

Sin embargo, las semillas feminizadas también tienen sus inconvenientes. Lo primero, es que el uso de clones seleccionados revertidos no garantiza que esas hembras revertidas vayan a transmitir los rasgos deseados a la descendencia. De hecho, son plantas que han sido previamente seleccionadas por sus cualidades, no por su fiabilidad como parental dominante para las cualidades que nos interesan en la descendencia.

cultivo desde semilla

Partir de semilla nos exigirá más tiempo y espacio

Esta es la razón por la que no siempre las semillas auto-polinizadas se parecen al clon original del que parten. Al menos no más de lo que lo haría la descendencia de cualquier emparejamiento con otro macho arbitrario. Es evidente que es más probable que los clones seleccionados transmitan al menos alguna buena cualidad a su descendencia, sea propia o venida de alguno de los múltiples genes encontrados en un polihíbrido actual.

Sin embargo, al cruzar una hembra consigo misma (las llamadas semillas S1 o auto-polinizadas) estamos dividiendo además la información genética por la mitad, pues una única planta toma el papel de ambos parentales, lo que podría ocasionar otros problemas de crecimiento, vigor, potencia, intersexualidad, endogamia, etc… esto es especialmente cierto en el caso de la mayoría de clones élite actuales, casi siempre resultado de polinizaciones indeseadas o no controladas, de plantas hembras que producen polen fértil, etc. Todas estas anormalidades también se pueden transmitir a la descendencia, al no ser fruto de un trabajo de mejora genética de calidad.

Esta es una de las razones por las que mucha gente sigue prefiriendo las semillas normales y corrientes, las hembras suelen ser más vigorosas, firmes en su sexo y aconsejables para quienes quieran conservar una planta de forma indefinida como madre élite.

Macho de Cannabis

los machos son valiosos para producir nuestras propias semillas

Los machos tampoco tendrían por qué ser descartados, por el contrario, podemos aprovechar aquellos con mejores cualidades para polinizar alguna rama de nuestras hembras favoritas, obteniendo así semillas para la próxima temporada. Esto nos ahorrará un buen dinero y no dependeremos del mercado cada vez que queramos cultivar de nuevo.

Esto, de alguna forma, es el engaño del que se aprovechan las compañías de semillas actuales y el gran secreto que se oculta detrás de los bastidores de este gran negocio. Al final, es un mercado de consumo como otro cualquiera, que depende de crear una necesidad en los consumidores, que generalmente no están todo lo informados que debieran.

Generalmente, partir de semilla implica que vamos a obtener una cosecha diversa, tanto en calidad como características de crecimiento, lo cual no siempre es recomendable ni deseable. Sí sería útil a la hora de seleccionar nuestras propias hembras favoritas, que en futuro podríamos seguir propagando mediante esquejes siempre que necesitásemos. Así como a la hora de conservar machos para hacer nuestras propias semillas.

Empleando clones.

Si buscamos homogeneidad y garantías, la manera de cultivar será sin duda partiendo de esquejes ya seleccionados previamente y totalmente garantizados. Al igual que ocurre en el ejemplo citado de los cultivos comerciales de explotaciones vinícolas o de producción de fruta, emplear clones será la única forma que nos permita asegurar la calidad del producto final, siempre y cuando las condiciones del cultivo sean también favorables.

Sin embargo, ya tenemos mucho ganado, pues partimos de copias genéticamente exactas a una planta élite que ha sido seleccionada por una serie de cualidades deseables: alta potencia, características organolépticas, resistencia, producción, etc. Al usar clones estaremos trabajando siempre con el mismo genotipo y las pequeñas variaciones fenotípicas solamente dependerán del entorno y condiciones de cultivo.

Una de las principales ventajas de los clones es el ahorro de tiempo y trabajo que implican. Pasarán varias semanas hasta que una planta de semilla alcanza su madurez sexual como para poder florecer. Por mucha prisa que tengamos, hasta que la planta comienza a producir pre-flores a partir del sexto o séptimo nudo, es imposible que esté lista para la siguiente etapa.

Sala de madres y clones

Sala de madres y clones de la conocida compañía Flowery Fields en Austria.

Con los clones nos ahorramos todo este tiempo, trabajo y gastos de material o electricidad en el caso de cultivo interior. También la necesidad de cultivar un mayor número de plantas, hasta el momento en que podamos descartar los machos y hembras indeseadas. No cabe duda de que la diferencia es sustancial.

El problema de los clones es la disponibilidad para obtenerlos. Si mantenemos nuestras propias plantas madre, para ello es necesario disponer de una infraestructura mínima que nos permita conservar madres élite bajo luz artificial de forma casi indefinida. De este modo, siempre que precisemos nuevos clones, podremos producirlos en casa. Así como conservar todas aquellas plantas que nos interesen también.

En algunos lugares es posible adquirir clones de calidad a través de grow-shops, aunque en España esto es una práctica ilegal, por lo que tiene lugar de forma clandestina. El intercambio de clones entre cultivadores es también algo habitual. Sin embargo, estas opciones harán que siempre dependemos de terceras personas y la clave para un cultivo profesional es poder tener total control sobre todas las fases del mismo.

El principal inconveniente de los clones que se obtienen de otras personas es que no siempre se van a adaptar a nuestras necesidades o gustos particulares. Debemos tener en cuenta que, en estos casos, es otra persona la que lleva a cabo la selección del material, de acuerdo con sus propias preferencias. Sin embargo, estas no tienen por qué coincidir con las nuestras.

Muchas veces incluso los clones-élite que circulan por la escena internacional pueden resultar decepcionantes. A veces, detrás de la fama de una variedad se esconden más el marketing y el deseo de tener lo que no podemos por encima de las cualidades objetivas de los mismos.

Selección de esquejes

Los esquejes seleccionados nos permiten ahorrar tiempo e ir sobre seguro

Dejando de lado la comodidad de usar clones, pocas cosas son más gratificantes que llevar a cabo nuestras propias selecciones partiendo de semillas. Esta es la mejor forma de encontrar variedades que se adapten exactamente a aquello que buscamos.

Por otro lado, la implantación del uso extendido de clones entre los cultivadores, nos resta libertad a la hora de poder obtener semillas siempre y de las plantas que deseemos. De algún modo es una amenaza para la diversidad varietal, tal como ocurre en los cultivos comerciales de plantas o frutales, por esta misma razón.

Ante la comodidad de obtener clones y no tener que manejar machos y hembras, cada vez menos cultivadores se preocupan de cultivar semillas, mucho menos de obtenerlas en cada cosecha, por lo que a largo plazo esto se traduce en una pérdida de diversidad de variedades. Al fin y al cabo, cualquiera podría estar auto-abasteciéndose con semillas en su propia casa, sin necesidad de depender del mercado y, además, con la ventaja de poder adaptarse a sus preferencias personales mucho mejor que cualquier compañía.

En cualquier caso, lo importante es que logremos partir de un material adecuado para nuestro cultivo, sino de poco servirán todos nuestros esfuerzos por obtener un producto final excepcional.

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