Cultivando flores excepcionales. (I)

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Auto-Cultivo de Cannabis Calidad de la cosecha
Flores Excepcionales lista para su consumo.

Uno de los objetivos de cualquier cultivo de Cannabis es obtener un producto final de calidad excepcional que cumpla todas nuestras expectativas. Ya sea para uso personal, medicinal o incluso para presentarlo a un concurso. Este artículo trata de mostraros el camino para cultivar flores excepcionales.

No cabe duda que para lograr esto debemos partir en primer lugar de una variedad con potencial suficiente. Analizaremos este tema en el próximo artículo, para centrarnos ahora en la importancia e influencia de otros factores como las condiciones de cultivo, régimen de nutrientes, procesado y almacenaje del producto final. Todos y cada uno de estos factores van a cobrar una gran importancia en los resultados, nadie desearía ver sus expectativas frustradas por descuidarlos tras haber invertido una cantidad considerable de tiempo, dinero y trabajo en nuestro cultivo.

Necesidades básicas de las plantas

Necesidades básicas de las plantas

Las plantas necesitan solamente cuatro cosas fundamentales e imprescindibles para desarrollarse: luz, agua, aire y nutrientes. En ausencia de cualquiera de ellos, la planta terminaría pereciendo.

Por tanto, podemos asumir que para obtener un buen resultado y que la planta pueda expresar así todo su potencial genético, debemos proporcionarle todo lo que necesita de la forma más óptima posible.

La importancia de los nutrientes

Las plantas se nutren de las sales minerales disueltas en el agua que captan a través de sus raíces. Este es uno de los pilares fundamentales del cultivo. Si queremos obtener flores excepcionales debemos tener muy claro qué abonos y en qué medida se necesitan dosificar para conseguir una alimentación apropiada sin carencias ni excesos. Generalmente, podemos dividir los nutrientes o sistemas de cultivo en orgánico e inorgánico (mineral).

Tipos de abonos

Gráfico con los diferentes tipos de abonos

 

 

Los nutrientes orgánicos proceden de materia viva, es decir, de animales o vegetales. En el caso de productos de origen animal, su origen más común son harinas de sangre, huesos, pescado, guanos o purines animales, que enriquecen el sustrato y favorecen la microbiota del suelo.

En los productos de origen vegetal, como abonos verdes (compostados o no), purines y extractos vegetales, compost, etc., su composición dependerá de su procedencia y contienen materia orgánica, además de nutrientes y oligoelementos.

También existen los abonos vivos, como el caso de las leguminosas, que poseen un tipo de bacterias en sus raíces que favorecen la fijación del nitrógeno atmosférico.

Los nutrientes orgánicos suelen ser más lentos y menos concentrados, pues tienen que ir descomponiéndose en sustancias asimilables para la planta por acción de la microbiota y todos los organismos descomponedores y fijadores de nutrientes que se forman parte de ese sustrato vivo.

Tampoco son tan controlables, pues la presencia y cantidad de elementos asimilables va a depender de muchos factores, sin embargo, los nutrientes orgánicos contienen un mayor número de micro y macro nutrientes y poco a poco van mejorando el suelo. Generalmente, los perfiles aromáticos que alcanzan las plantas en estas condiciones, son mucho más complejos y no contienen aromas que no debieran estar presentes.

El ciclo del Nitrógeno para obtener flores excepcionales

El ciclo del nitrógeno en un sustrato vivo

Por otro lado, los nutrientes inorgánicos provienen de materia inerte, como rocas y minerales. Proceden de procesos químicos industriales o de la explotación de yacimientos naturales (fosfatos y potasa). Por esta razón, su elaboración tampoco es tan sostenible desde el punto de vista medio ambiental. El nombre de los abonos minerales complejos está normalizado, referenciando a la relación entre sus tres principales componentes: Nitrógeno, Fósforo y Potasio (NPK).

Generalmente, los nutrientes se encuentran en una forma mucho más disponible y asimilable para la planta en los regímenes de nutrición mineral que en los orgánicos, siendo por tanto mucho más potentes y concentrados como alimento. Esto también tiene sus inconvenientes, ya que pueden favorecer los excesos y además no enmiendan el sustrato, sino que nutren directamente a la planta, en muchos casos a través de un sustrato inerte que simplemente proporciona un sustento para las raíces y retiene la solución de nutrientes, para que la planta pueda alimentarse exclusivamente de ésta.

Por su mayor concentración, generalmente y en las mismas condiciones, la planta se desarrolla de una forma mucho más rápida y alcanza mayores producciones con este tipo de abonos que con los orgánicos. Sin embargo, para que el resultado final sea similar, debemos tener en cuenta algunas cosas.

Por su superior contenido en sales minerales y mayor desgaste del suelo, pueden también causar desequilibrios y toxicidades de forma mucho más dramática. El uso de abonos minerales también puede saturar fácilmente el sustrato con sales que se van acumulando en cada riego, provocando no solamente toxicidades en la planta, sino también aromas o gustos indeseados que desvirtúan el perfil aromático original de la misma.

Para evitar estos problemas, es recomendable hacer lixiviados o percolados del sustrato con cierta frecuencia. Especialmente si vemos formación de sales o cualquier otra acumulación en los agujeros de nuestras macetas. Si disponemos de bandejas de riego con desagüe, evitaremos este problema usando riegos abundantes cada vez, hasta que el exceso de solución de nutrientes salga por el fondo de la maceta, arrastrando las posibles sales acumuladas al fondo de la misma. Sin embargo, si hacemos riegos cortos para desperdiciar menos cantidad de fertilizante, un lixiviado periódico podría ser imprescindible para evitar problemas y la necesidad de un lavado tan intenso al aproximarse la cosecha.

Al final, ambos sistemas son igualmente válidos ya que van a proporcionar a la planta los mismos elementos químicos que le servirán de nutrientes para todos sus procesos, aunque la vía y el tiempo de asimilación por la planta sea distinto para cada uno de ellos.

Podemos asegurarnos que nuestra planta obtiene todos los macro y micronutrientes que necesita desde los inicios de la floración. Bud Factor X y Bud Candy son productos específicos para potenciar los terpenos y aceites esenciales de nuestras plantas. Han sido especialmente diseñados para proporcionar los nutrientes exactos que nuestra planta necesita para producir flores excepcionales, con una buena cantidad de resina y un perfil aromático inigualable.

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